Hoy no ha sido un día especialmente frenético, ha sido un día más bien tranquilo, un día que podríamos catalogar de "relax". Ha sido un día que venía tras cuarenta y ocho horas comiendo, cenando y riendo con la familia; cuarenta y ocho horas que parecían doce.
La verdad que los días de Navidad se hacen cortos porque los pasas con la familia, que es lo más importante, nada más.
Has tocado todo un clásico, Diego: la relación entre el transcurso del tiempo y las emociones, que lo aceleran o ralentizan.
ResponderEliminarBien hecho.