domingo, 4 de enero de 2015

Nochevieja con la familia, de Carlos Pardo

La Navidad es uno de los momentos más bonitos del año dado que son días de fiesta, alegría y reunión con toda la familia. 

El día 31, junto a mis hermanos y mis padres, nos fuimos a Trasobares, el pueblo de mi madre, para pasar la Nochevieja, ya que el día de Nochebuena habíamos estado aquí junto a mi abuela y todos estos días habían transcurrido con normalidad. Aunque la carretera es bastante mala, el viaje nos cuesta tres cuartos de hora y tras la llegada, a las 9 de la noche, lo primero que hice fue saludar a mis abuelos, que hacía ya alrededor de un mes que no los veía. En un abrir y cerrar de ojos ya eran las diez y cuarto, y empezamos a cenar en el comedor de al lado de la habitación de mis abuelos mis padres, mis hermanos, mis abuelos, mis tíos, mis primos Alberto y Natalia, y yo. Hacía muchísimo frío conque no dudé en coger la cazadora a fin de ir a la plaza para tomar las uvas. Acudimos al bar de la Ponderosa; no obstante, estaba lleno, de modo que no pudimos pasar tan apenas del marco de la puerta. Seguidamente estuve con mi primo y mis amigos en la discomóvil, que era en la carpa que habían montado en el centro de la plaza del pueblo, algo extraño considerando que todas las celebraciones se llevan a cabo en el pabellón. A pesar de que era ya algo tarde, había un gran ambiente, o sea, que había mucha gente y además nos lo estábamos pasando en grande. Más adelante subimos a la peña donde estuvimos hablando, pero al cabo de un rato volvimos a la plaza para comprarnos algo de comer y regresar a la peña. Ya era tarde, por lo tanto me fui a casa; con todo, si nos hubiéramos quedado en la plaza con la discomóvil, todavía me habría quedado más rato, pero además estaba muy cansado. A la mañana siguiente me levanté poco antes de comer otra vez en familia y tras pasar la tarde jugando al fútbol en el pabellón, tocaba regresar a Ainzón, dejando atrás un año inolvidable.